viernes, 8 de abril de 2011

tiempo moderno

Soy una persona cerrada y lo seré hasta que algo dentro de mí me impulse a soltar mis inseguridades, mis problemas, mis tristezas, mis quilombos en la cabeza, mis miedos, mis angustias, mis sueños lejanos, mis utopías, a algún familiar o amiga/o. Desde chica todo me lo guardo, trago, pongo el hombro para mí misma. Esto no significa que no tenga gente en mi entorno que no este al lado mio para y por cualquier cosa, sino que es algo en mí. Fui por mis propios medios a la psicóloga (y este blog es testigo de eso) pero con el paso del tiempo si bien empezaba a cambiar algunos aspectos como convivir con los problemas y no ignorarlos, a la hora de decir lo qué me sucedía no. Pasó muchísimo tiempo cuando pude abordar casi todos los temas con mi psicóloga.
Hago una pequeña liberación de todo esto porque puede ser que por estos tiempos modernos, mi cabeza este caminando sin rumbo fijo y con palabra llena de silencios. Hay veces que tengo ganas de gritar, de llorar, de tener un hombro el cual no sea el mio, y poder largar lo que me sucede, pero hay un muro entre las personas y yo. Me molesta, me molesta muchísimo, quisiera poder tener un poquito más de fuerza y poder librar esa viole que está adentro y trata romper los muros que la tienen encerrada.
Meli siempre decía "podes estar llorando como una condena por adentro pero jamás vas a decir lo qué te pasa" a lo cual todas las personas desembocaban en lo mismo. Sé que tiene razón pero... ¿Habrá alguna persona capaz de liberar mi voz interior? un enigma.
Por ahora puedo decir que mis únicos testigos de toda mi vida son mis queridos diarios, cuadernos, anotadores. Mi cuarto está lleno de palabras sobre papel. La escritura es mi protección a la hora de hacer catarsis (o no), ellos son mi descarga diaria, como una especie de contención.
Y es irónico porque mientras escribo esto sonrió, sonrió para mí misma diciéndome que nada está mal, nada...