Y luego de cinco años, de recorrer el mismo camino todas las mañanas, todos los mediodías, de morirme congelada esperando el colectivo o sofocarme en los cuarenta minutos de viaje, de ir dormida o leyendo alguno de mis libros, después de atravesar tantas cosas, el viernes fue mi último día en el colegio.
Este año se me pasó como un suspiro alentador, hermoso e inolvidable. ¡Se acuerdan de esta entrada? parece que fue hace poquito tiempo pero no, pasaron más de ocho meses.
Mi curso no fue el gran curso unido pero tampoco fue un desastre. Tuvimos nuestras puteadas, enojos, gritos en el momento, pero cuando alguien estuvo mal y necesitó un abrazo o alguna palabra alentadora ahí estuvimos todos juntos, apoyándonos.
El último día se baso en armar la salida a todo quilombo, hacer un gran picnic entre los quintos y por último una amiga que fue elegida mejor compañera dio un breve discurso para la división en el cual algunos se nos cayó un lágrima y luego para no terminar peor siguieron los abrazos grupales y los cantitos de "no nos vamos nada"
La salida fue genial. Desde el cuarto o sea último piso fuimos gritando, tirando papeles (mejor dicho hojas de carpetas), cantando, sonando los silbatos y pintándonos con tempera. Ya en la salida del colegio fue un descontrol nos tiramos espuma, harina, tempera y agua con colorante, terminé destruida! (encima tuve que viajar en bondi así durante 40 minutos) Me quedó las mejores imagenes y cantos en mi memoria.
Falta la graduación que es el 9/12 así que hay tiempo para despedirse un poquito más (porque cabe decir que todavía no estoy preparada) Y por último me queda agregar que extrañaré a cada persona de aquel curso quilombero, desastroso con respecto a las faltas y calificaciones, y soñador porque en aquella aula se sabe que cada uno tiene un sueño que cumplir.
PD: Gracias a Rocio Belen de sincericidios infantiles por darme un premio! Nunca había recibido ninguno así que muy lindo de tu parte Ro! :)
lunes, 29 de noviembre de 2010
jueves, 11 de noviembre de 2010
Estado: definiendo un final
Espero que al final de esta entrada no vaya directo a borradores como las varias entradas que tengo acumuladas por ahí. Voy a hacer el intento.
Estuve a punto de borrar el blog y hacerme otro nuevo y si no lo hice fue porque no tengo ganas de pensar algún nombre para el blog, empezar a contar nuevamente mi historia y hacer esos cambios mínimos que son molestos (para mi). Me cansé de escribir prometiendo que pondría mis ganas acá o estaría más en contacto por este lugar. No puedo. Y cuando digo no puedo me refiero a no puedo porque mi mente está en otro lugar que no es este y no me gusta estar sin ganas acá. Les confieso que ni sé dónde está mi mente, tal vez algún sitio pensando en qué carrera seguir (sí, gente, estoy insegura con respecto a varias carreras), empezando a recordar los mejores momentos de este año como Bariloche, la fiesta de egresados, la publicación del libro, salidas con amigas, un sin fin de aventuras, o lamentando algunos sucesos durante este tiempo (porque vale aclarar que de vez en cuando me arrepiento de tal cosa) y quizás después de todo eso está con un poquito sobre los pies en la tierra escribiendo esto.
Quiero hacer muy resumido cada acontecimiento en este último tiempo empezando por al fiesta de egresados fue GENIAL. Una de las mejores noches de toda mi vida y no al efecto que causo el señor alcohol en mí sino por las personas que estuvieron, mis mejores amigas, mis padres en el lunch y mi pequeño grupo de amigos que nos pudimos unir bastante en una sola noche. Cabe decir que al día siguiente amanecí llena de moretones, sobre todo en la pierna, un horror.
La publicación del libro fue el martes pasado en la editorial Dunken. Fue extraño porque por primera vez en mi vida no estuve nerviosa ni ansiosa, nada por el estilo. Tranquila, segura, feliz. Fue a la tarde caso noche; mi mamá y mi amiga Meli eran las eufóricas mientras yo miraba al señor que daba la bienvenida. Cuando terminó la ceremonia y me saqué una foto con mi profesora de taller literario y algunos amigos del taller fui a cenar con mis papás a un restaurante muy lindo en pleno corazón porteño. Ninguno de mis compañeros del colegio se enteraron hasta el día siguiente que llevé el libro y por pura curiosidad un amigo leyó mi cuento que estaba en las últimas hojas del libro y a voz fuerte gritó: "Violeta escribió un libro!" acto seguido todos me felicitaron y aplaudieron, me sentí intimidada.
Ahora estoy tratando de poner toda mi energía (si es que todavía habita en mí) en el colegio, organizando las primeras vacaciones con amigas sin padres alrededor! y por supuesto ponerle a esta etapa un punto final.
PD: Hace rato vino mi mamá del trabajo y me compró un libro, qué linda! :)
Estuve a punto de borrar el blog y hacerme otro nuevo y si no lo hice fue porque no tengo ganas de pensar algún nombre para el blog, empezar a contar nuevamente mi historia y hacer esos cambios mínimos que son molestos (para mi). Me cansé de escribir prometiendo que pondría mis ganas acá o estaría más en contacto por este lugar. No puedo. Y cuando digo no puedo me refiero a no puedo porque mi mente está en otro lugar que no es este y no me gusta estar sin ganas acá. Les confieso que ni sé dónde está mi mente, tal vez algún sitio pensando en qué carrera seguir (sí, gente, estoy insegura con respecto a varias carreras), empezando a recordar los mejores momentos de este año como Bariloche, la fiesta de egresados, la publicación del libro, salidas con amigas, un sin fin de aventuras, o lamentando algunos sucesos durante este tiempo (porque vale aclarar que de vez en cuando me arrepiento de tal cosa) y quizás después de todo eso está con un poquito sobre los pies en la tierra escribiendo esto.
Quiero hacer muy resumido cada acontecimiento en este último tiempo empezando por al fiesta de egresados fue GENIAL. Una de las mejores noches de toda mi vida y no al efecto que causo el señor alcohol en mí sino por las personas que estuvieron, mis mejores amigas, mis padres en el lunch y mi pequeño grupo de amigos que nos pudimos unir bastante en una sola noche. Cabe decir que al día siguiente amanecí llena de moretones, sobre todo en la pierna, un horror.
La publicación del libro fue el martes pasado en la editorial Dunken. Fue extraño porque por primera vez en mi vida no estuve nerviosa ni ansiosa, nada por el estilo. Tranquila, segura, feliz. Fue a la tarde caso noche; mi mamá y mi amiga Meli eran las eufóricas mientras yo miraba al señor que daba la bienvenida. Cuando terminó la ceremonia y me saqué una foto con mi profesora de taller literario y algunos amigos del taller fui a cenar con mis papás a un restaurante muy lindo en pleno corazón porteño. Ninguno de mis compañeros del colegio se enteraron hasta el día siguiente que llevé el libro y por pura curiosidad un amigo leyó mi cuento que estaba en las últimas hojas del libro y a voz fuerte gritó: "Violeta escribió un libro!" acto seguido todos me felicitaron y aplaudieron, me sentí intimidada.
Ahora estoy tratando de poner toda mi energía (si es que todavía habita en mí) en el colegio, organizando las primeras vacaciones con amigas sin padres alrededor! y por supuesto ponerle a esta etapa un punto final.
PD: Hace rato vino mi mamá del trabajo y me compró un libro, qué linda! :)
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