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domingo, 18 de julio de 2010

La cerecita del postre

Después de tantos meses hinchar, suplicar, pedir, rogar que me compren un perro lo conseguí. No fue fácil convencer a mi papá y, especialmente, a mi mamá. Una semana después de mi cumpleaños mi papá cedió y fuimos a ver en una casa de familia un perrito. Con tal sólo entrar y toparme con dos perritos golden no me pude resistir y dije: "listo, me enamoré". Luego de hablar con el dueño sobre los cuidados del perro elegí llevarme un macho, porque las hembras tienen el período y no estoy para limpiarles eso por toda la casa.
Fuimos a la veteriaria a vacunarlo, desparacitarlo y comprarle todas las cosas que necesitaba y ¿qué pasó? Al entrar me topé con un muchacho hermoso, apróximadamente 23 años morocho y de ojos mieles que aparentemente era el colega del dueño del veterinario. Durante el corto tiempo que estuve ahí no presté atención a las fechas de la vacuna, a la cantidad del alimento sólo a que el muchachito jugaba con mi perro y decía: "es muy lindo" y yo con ganas de decir "no, vos sos el lindo acá" Después de mirarlo como una estúpida, la mujer que atendía también en el veterinario me dijo "vos también prestá atención porque sino le vas a dar cualquier cosa". Gente me parece que voy a ir casi siempre a preguntar algo o lo que sea. Y al final después de tanto debate en casa con el nombre decidí (sí porque el perro prácticamente es mío) que se llame Jack.


Ahora tengo al señorcito de dos meses durmiendo al lado mio es un tiernísimo total y tiene ganas de jugar todo el tiempo me encantaría que quedara así de chiquito siempre. Que tengas buenas vacaciones algunos y buena semana!

viernes, 26 de febrero de 2010

Los fantasmas de mi familia cobran vida.

Desde que tengo razón de memoria siempre supe (no porque me lo contaran sino por intuición) de que mi familia tiene un pasado tras pasado para contar, personas que durante casi un siglo modificaron la existencia de mis parientes, incluso hasta ahora. Nadie cuenta nada, es como que el paso del tiempo se llevara a las personas, aquellas que vinieron y se fueron entre nuestra familia. Todos ellos son fantasmas del pasado y de mi familia casi todos...

Mi media hermana, no.

No me acuerdo a qué edad me lo contaron ni siquiera quién me lo contó pero lo sabía. Es de parte del primer matrimonio de mi papá (en verdad de su primera pareja) Alguna vez dije en este blog que él tuvo una historia bastante particular, digamos que muchas experiencias. Cuando vino a Buenos Aires siendo muy joven unas de las primeras cosas que le pasó fue juntarse con otra persona, convivir y tener una hija. Obviamente esto es común para las personas pero no para mi papá que en ese entonces tenía alrededor de veintiún años y se llevaba la vida por delante. En pocos meses después de nacer mi media hermana la convivencia no resultó bien, hubo muchas peleas y un día la mujer no soportó más y se fue de la casa junto con la bebé. ¿Mi padre? quedó destrozado, la busco por meses pero con el tiempo la búsqueda se transformó en un recuerdo.

Los años pasaron, mi papá, ya un hombre de veintiocho años, se junto con mi mamá. Luego de bastante tiempo pasaron a convivir y finalmente nací yo. Todo fue, bien hasta que un día cualquiera de 1999 mi papá recibió una carta de su primera hija. Ella tenía diecisiete años, explicaba que quería conocerlo, tenía peleas con su mamá y la carta que le escribía era en secreto porque su madre no le permitía contacto. Mi papá le envió una carta pero nunca llegó. En esa etapa tenía muchas ganas de conocerla más que nada porque al ser hija única de mis padres, tener una hermana mayor era muy lindo. Todavía guardo esa carta en un baúl que me regalaron para mis dieciocho. Otros diez años más tuvieron que pasar para que ayer aparezca del otro lado del teléfono.

Anoche mientras estudiaba Derecho en el sillón y mi cabeza se debatía en ponerle más empeño o dormir, suena el teléfono. Contesta mi papá, se pone a hablar entre cortado, se va al patio y desde ahí lo veo y escucho. Le decía cosas escenciales, como por ejemplo qué vivía en capital, que yo cursaba último año se secundaría, que mi mamá se encontraba bien de salud y no se cuantas cosas más. A lo último responde "perdona que este así pero todavía no caigo que seas vos" y fue ahí cuando la lamparita se me prendió y tuve dudas si era ella. Entra al comedor mi papá y me dice: era tu hermana Josefina. No sabía a qué responder o qué decir, estaba feliz por mi papá después de muchísimo tiempo se encontraría con ella, pero no sé estaba confundida eran muchas cosas acumuladas (las cuales las sigo teniendo) Lo más gracioso es que mi papá llegando casi a los cincuenta ya es abuelo! y yo jamás pensaría que iba a ser tía.

Creo que una de sus asignaturas pendientes está tachada en su vida. Hoy mientras rendía Derecho (no sé como me fue, creo que bien) él se juntaba en algún bar de capital con ella. Mañana viene a comer a casa al mediodía, van a estar además de mi mamá (la cual siempre tuvo un afecto a Josefina) la tía de mi papá y mi bisabuela. Lo más loco de todo esto es que ella vive lejos de Buenos Aires y vino acá con su hermana (de parte de la mamá) a ver a Coldplay que toca hoy, y yo iba a ir a verlos, las dos íbamos a estar en campo... las vueltas de la vida.
No se como seguirá todo esto pero bueno, tengo nervios por mañana. Deseenme suerte!








PD: No pude actualizar antes porque esta semana rendí matemática y Derecho. Mis días se basan en ir al colegio en los horarios de las materias, en ir al profesor particular y dormir las pocas horas que me sobran, así que imaginense como estoy! Sobre la entrada anterior lo sigo teniendo en cuenta, no es un capricho más de los míos sino algo que necesito hacerlo y que ahora está más presente que nunca.