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lunes, 8 de febrero de 2010

Nada como ir juntas a la par

Nada más lindo que ir una tarde, ni muy calurosa ni muy fresca, por pleno microcentro de Capital Federal con el viento que te pega por todas las partes del cuerpo. Ayer después de tantas idas y vueltas porque hacía bastante que no salíamos las tres juntas, salí con Melisa y Agustina a merendar (mis dos mejores amigas) Caminamos por los mismo lugares de siempre mientras nos poníamos al tanto de las novedades de cada una y por fin nos decidimos entrar a un bar que hay entre tantos que de ahí pero la diferencia es barato y muy lindo por dentro. Hablamos por todo lo que no hablabamos en esa semana y media o más. Siempre hay un tema de que hablar o algo que quedo colgado, así sea de nuestras familias, amigas/os, chicos, qué nos pasa a nosotras y si se nos agota los temas hacemos un stop y cada una en lo suyo, no existe ese silencio incomodo entre nosotras.

Melisa y Agustina son las hermanas que no tuve (será una frase quemada pero es la verdad) Siempre estuvieron cuando las necesite. Fueron mi apoyo durante mucho tiempo y lo siguen siendo hasta el día de hoy. Los hombros dónde lloré más de una vez cuando estaba mal, las risas que me sacaron en mis peores días, las hermanas mayores que me retaron en más una ocación y las infaltables ayudas psicológicas.
Las tres somos interiormente muy diferentes. Melisa es la típica chica bocho (o por lo menos le da el cerebro en todas las materias) desde los seis años que la conosco habrá tenido cinco notas bajas nada más; es clásica con respecto a su vestimenta, música, forma de pensar, etc; no le gusta nada exuberante o que llame mucho la atención. Agustina es todo lo contrario a ella, desde los 10 años quiere ser diseñadora de indumentaria, ahora se anotó al UBA y va a estudiar lo que tantos años deseo, siempre está al tanto de la moda o con lo que respecta a ello, es aficionada cine (y ahora un poco por el arte) y si bien tiene una tendencia a ser exentrica con sus cosas es una chica normal. Y yo soy de todo un poco, un rejunte de muchas cosas, nunca me definí como un tipo (¿Será que no tengo?) podría decirse que tiendo a ser una bohemia de alma.

Las tres somos amigas desde los seis años y con el tiempo descubrimos que eramos mejores amigas. Obvio que tuvimos etapas de peleas, distancias y todo ese tipo de cosas pero eso nos ayudó a ver y aceptar los defectos de cada una. Siempre que una comete alguna equivocación están las otras dos para ayudarla. Será por eso que tenemos una especie de equilibrio mutuo en esta amitad. Valía la pena hablar un poquito de ellas.