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miércoles, 9 de marzo de 2011

Ay ay ay viole



Quiero decirles que recibí los mejores premios a la más idiota del mes y no sé si alguien lo supera por algún tiempo. O sea acepto que me pasen todo de tipo de cosas pero esta va al top five.


El domingo a la noche salí con mis amigas. Eramos cuatro Anto, Belu, Jaz y yo. Para empezar habíamos hecho una mini previa y todo tranquilo hasta que a metros del boliche ya nos sentíamos felices. Nos teníamos que colar con alguien porque era tarde y ¿quien está ahí adelante de todo? Lucas. Mis amigas gritando que estaba él y yo no les creí hasta que lo tenía en frente mio después de un año y medio o más. Lo saludé, hablamos muy poco y listo. Era todo extraño primero porque no sabíamos como entablar una charla y después porque me moría de risa por todo ¡Qué humillante! Adentro cada uno hizo la suya aunque más allá de mi estado, del estado de mis amigas y etc quería aclarar varios asuntos face to face con él (y sé que no era el momento ni el lugar pero había una parte de mi que necesitaba hacerlo) Encima tuve el tupé de bailar con él en la tarima, sin palabras. Pero yo no quería bailar con él, no quería hablar como si nada hubiera pasado, quería poner las cartas sobre la mesa sobre nuestra amistad. Nunca pude hablar porque al rato Jaz se descompuso y Belu trataba de ayudarla mientras Anto y yo fuimos a buscar una botellita de agua. El señor patova nos dijo que nos tendríamos que ir porque el boliche no se iba a responsabilizar si algo le pasaba a mi amiga ble ble (o sea no estaba mal sino mareada y punto) Casi al irnos le dije a Anto que necesitaba cinco minutos para hablar con Lucas pero me dijo que Jaz era más importante y sí... ella nos necesitaba. Nos fuimos a mi casa, por suerte no había nadie salvo Jack que no entendía que la pobre de su dueña llegaba mareada y con amigas a las 4.00 am. La única bien y cuerda era Belu que hacía tres cosas a la vez: ayudar a Jaz, calmar a Anto y sacarme el celular a mi porque tenía ganas de llamar Lucas. En eso, me acuerdo, que Bel esconde mi celular y justo cuando va para la cocina lo encuentro; salté como una loca y lo llamé (acá las puteadas son bienvenidas, gente) . Le dije lo peor que pude haber dicho en ese momento: " te extraaaño Luqui" . Belu vino, me puteo, me sacó y apagó el celular. Le expliqué (casi llorando diría yo) qué quería hablar con él y aclarar muchas cosas y le dije un testamento de la ostia, al terminar me tiró la posta mientras Anto dormía placidamente con Jaz. Al día siguiente no me acordaba de casi nada solo que le mandé como cuatro mensajes y uno que quedó guardado "justamente hoy necesitaba hablar con vos" ¡Chaaaaau! Mi reputación al tacho.


Ayer a la noche hablamos con mis amigas respecto a todo lo que pasó y Anto le explicó a Lucas en un cumpleaños que tenían en común que necesitaba hablar con él y punto. Ojo que no fui la única que se mandó una cagada, Antu le empezó a mandar sms a ex-chico de ella. Pobre Belu trataba de calmarnos a las dos. ¡Qué noche tete! Todavía no hablé con él no puedo, una vergüenza de acá a la china.
Nunca más con el celular en mano, soy un desastre.



Hasta pronto gente!

lunes, 22 de marzo de 2010

Te extrañaba señora rutina.

Hace exactamente dos semanas que no escribía en el blog, será porque no hubo muchas novedades (o novedades que puedan interesar a la gente) Empecé último año de la secundaria: quinto año.
Me acuerdo que siempre decía "no veo la hora de terminar la secundaria y estudiar lo que quiero" esa frase fue utilizada por mi hasta el 10 de marzo, el primer día de clase. Ese día en la primera hora nos habló el preceptor (el mismo del año pasado) Nos dijo lo mismo que nos dicen todos los años, las reglas o normativas del colegio, el tema de las faltas (soy un desastre voy 3 faltas! y no justamente por faltar sino por llegar tarde) Al final de la mini charla agregó: "y bueno chicos traten de disfrutar lo máximo posible éste año porque es el último y no vuelve más." Fue en ese preciso momento dónde me calló la ficha, chau secundaría, chau a las horas libres, chau a boludear por el colegio, chau a las charlas con los preceptores, chau a hacer actor, chau a muchas cosas que no estoy preparada. Tengo miedo. Pensaba que estaba lista y que mejor terminara todo cuanto antes pero no me equivoqué, una vez más... Desde ese día me propuse a disfrutar lo máximo posible (por más que hay disputas entre los buzos, la fiesta de egresados, qué se hará para los actos etc etc) Pero terminar sin bajas notas y con los mejores recuerdos.


Por otro lado arrancó el colegio, arrancó la rutina. Madrugar para tomar el colectivo temprano, estar en el colegio en alguna hora insoportable de economía, retomar el gimnasio, empezar danza (que todavía no me anoté) y llamar a la profesora particular de Ingles para perfeccionarme, supongo que éste último será después de pascuas.
A veces me verán quejarme de la rutina, que necesito tiempo para mi o simplemente no querer hacer nada pero es imposible, necesito de ella. Necesito tener algo que hacer constantemente. Me acostumbré a hacer lo mismo de Lunes a Viernes, llevar una agenda en dónde anoto todo lo que tengo que hacer para las fechas; un mal hábito de los porteños.


En fin, estuve ocupada algunos días y otros descansando. Los fines de semana salgo a bailar (o no) con amigas. Me divierto constantemente. Amo salir, hablo en general, es dónde me doy un respiro de toda la semana. Ustedes, ¿Algunas novedades?

domingo, 14 de febrero de 2010

Día de los (no) enamorados

Pensé que la iba a pasar mal, un poco angustiada, o melancólica y no resultó nada de eso. Para mi San Valentín es puro comercio en dónde sí o sí le tenes que comprar algo a tu novio/a o con la persona que salgas y tener que estar todo el día juntos. Cuando la verdad si lo/a queres se lo podés demostrar los 365 días del año y no obligatoriamente esta fecha. Pasa algo parecido con Navidad en el temita de los regalos, reunión y caritas felices.
No me sorprende estar sola o sin que me guste nadie (hace mucho tiempo que no me gusta nadie en serio) Así que la llegada de esta fecha me tiene sin cuidado. No voy a pasar todo el día en la cama deprimida (como algunas personas) o como una masoquista mirando peliculas de amor para decirme ¿por qué yo no puedo ser esa chica de la pelicula? Todo lo contrario.
Salgo con una amiga, que hace mucho no la veo, a merendar y después a ver una pelicula (no de amor) De paso nos ponemos al día con las noticias de nuestras vidas. Me acuerdo que ésta misma fecha, el año pasado, salí a bailar con mis amigas, se repite la historia cada año, hacer algo diferente sin notar la comercialización adelante de tus ojos.


Por cierto ayer fui a una especie de pub/boliche por el cumpleaños de una conocida, estuvo bueno. Salí del lugar un poco antes de las seis de la mañana, pensaba tomarme un taxi pero en la esquina tenía la parada del colectivo que me dejaba a una cuadra de casa, opté por la segunda opción. Segundos antes de que baje se largó a llover con todo, tuve que caminar esa cuadra por el costado pero era inutal la lluvia me mojaba y para rematarla estaba desabrigada. Cuestion que entre el resfrió leve que tuve en la semana, hablar/gritar fuerte en el boliche y la lluvia me fusiló la garganta, ahora estoy afónica, literalmente.

lunes, 8 de febrero de 2010

Nada como ir juntas a la par

Nada más lindo que ir una tarde, ni muy calurosa ni muy fresca, por pleno microcentro de Capital Federal con el viento que te pega por todas las partes del cuerpo. Ayer después de tantas idas y vueltas porque hacía bastante que no salíamos las tres juntas, salí con Melisa y Agustina a merendar (mis dos mejores amigas) Caminamos por los mismo lugares de siempre mientras nos poníamos al tanto de las novedades de cada una y por fin nos decidimos entrar a un bar que hay entre tantos que de ahí pero la diferencia es barato y muy lindo por dentro. Hablamos por todo lo que no hablabamos en esa semana y media o más. Siempre hay un tema de que hablar o algo que quedo colgado, así sea de nuestras familias, amigas/os, chicos, qué nos pasa a nosotras y si se nos agota los temas hacemos un stop y cada una en lo suyo, no existe ese silencio incomodo entre nosotras.

Melisa y Agustina son las hermanas que no tuve (será una frase quemada pero es la verdad) Siempre estuvieron cuando las necesite. Fueron mi apoyo durante mucho tiempo y lo siguen siendo hasta el día de hoy. Los hombros dónde lloré más de una vez cuando estaba mal, las risas que me sacaron en mis peores días, las hermanas mayores que me retaron en más una ocación y las infaltables ayudas psicológicas.
Las tres somos interiormente muy diferentes. Melisa es la típica chica bocho (o por lo menos le da el cerebro en todas las materias) desde los seis años que la conosco habrá tenido cinco notas bajas nada más; es clásica con respecto a su vestimenta, música, forma de pensar, etc; no le gusta nada exuberante o que llame mucho la atención. Agustina es todo lo contrario a ella, desde los 10 años quiere ser diseñadora de indumentaria, ahora se anotó al UBA y va a estudiar lo que tantos años deseo, siempre está al tanto de la moda o con lo que respecta a ello, es aficionada cine (y ahora un poco por el arte) y si bien tiene una tendencia a ser exentrica con sus cosas es una chica normal. Y yo soy de todo un poco, un rejunte de muchas cosas, nunca me definí como un tipo (¿Será que no tengo?) podría decirse que tiendo a ser una bohemia de alma.

Las tres somos amigas desde los seis años y con el tiempo descubrimos que eramos mejores amigas. Obvio que tuvimos etapas de peleas, distancias y todo ese tipo de cosas pero eso nos ayudó a ver y aceptar los defectos de cada una. Siempre que una comete alguna equivocación están las otras dos para ayudarla. Será por eso que tenemos una especie de equilibrio mutuo en esta amitad. Valía la pena hablar un poquito de ellas.

domingo, 7 de febrero de 2010

De esas noches en donde no soy yo

Ayer a la noche salí con mis amigas a bailar por el cumpleaños de una y para ser más específica fui a La France, o más conocido como GOA. Los que conocen ese lugar saben como es la movida y para los que no saben la existencia del boliche y cómo es, le paso a explicar: no es muy grande, la parte de arriba hay mesitas y sillones para descansar o para las típicas parejas donde se pueden 'conocer' y abajo en los dos costados hay dos barras largas, un escenario y una especie de grada-tarima, todo lo demás pura pista.

Ahora viene la parte del por qué va casi todo el mundo y por qué yo amo ir a ese lugar. Los tragos para empezar salen menos de $10 (con esto les aclaro, tequila sale $4) y antes de las 2 a.m. hay promoción de 2x1, o sea que si un Sex on the beath te sale $3 (sí, leíste bien) en verdad te saldría $1,50 porque acordate la promoción del dos por uno. Cuestión de que con amigas cada vez que vamos a ese boliche nos armamos una previa bastante potente. Entre speed mezclados con vodka o licor de melón terminé en estado feliz y eufórica (por lo menos no terminé en un estado lastimoso como una mina del baño) Se puede decir que son esos momentos en dónde me saco el papel de Violeta R. para ponerme uno diferente, uno que no soy yo. Paso de no querer bailar nada a bailar la vida, de ser 'tímida' con los pendejos a decirle cualquier idiotez del momento, de estar controlada a puro descontrol y así puedo armarles una listita interminable de las pelotudeces que hago. Todo gracias al efecto del señor alcohol.

Muchas veces me pregunté que causa el alcohol en mí para que termine de esa forma o si no al contrario, en estado melancólico pero todos diferentes papeles sin ser yo misma, sin en ningún momento decir: ésta soy yo, Violeta. Así de alegre, charlatana, optimista me verías en un día común (Parece 'Las confeciones de una pendeja alcohólica' si uno lo mira desde a fuera pero gente no soy alcohólica) Puede que todo los papeles de personalidades diferentes a mi se deba a distintas causas y personas que pasaron por mi vida, otro tema. Sin embargo, a pesar de todo, no hay una noche en donde la pase mal.