Me gusta leer y escribir. Me gusta sentarme en el patio de mi casa en primavera mientras leo alguna novela de mi gusto o escribo lo primero que se me viene a la mente. Me gusta leer y meterme en otra dimensión que no sea la mía, la de esta realidad. Me gusta escribir lo que siento y pienso en el momento (o lo que fue en algún momento), lo que me asusta y alegra para luego saber qué están tratando de decir mis palabras exactamente. Pero lo que más me gusta de escribir y leer es saber que no conozco hasta que punto voy a llegar, a dónde va a desembocar una historia, a dónde va a desembocar todo lo que escribo.
Pero sé que yo no escribo bien, qué algo me falta para que se pongan en sintonía mi mente y una parte de mi. Es como si tuviera un muro o una barrera que bloqueara la conección y por lo tanto para librarla necesito ayuda como un taller literario (además de perfeccionarme un poco a la hora de escribir). Creo que lo dije alguna vez en el blog.
El martes pasado la profesora (no sé como decirle, exactamente, porque profesora de literatura no es) nos dijo que quedaron seleccionado tres cuentos (o lo que uno tenía ganas de escribir) de nuestra categoría de "jovenes adolescentes" para la publicación de un libro que hace la editorial Dunken entre los cuales está el mio... no caí ni caigo porque es extraño decirme "algo que escribí estará publicado en un libro" Saldrá en noviembre el librito y la presentación será en el Museo Mitre. Bueno Viole vamos que con tu suerte tus delirios se divulgaran un poquito más.
Hasta la próxima!