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martes, 8 de febrero de 2011

Volví, cumpliendo el año

Es increíble como pasa el tiempo, mejor dicho el verano. Me parece que fuera hace una semana cuando preparaba la valija y en varias horas partía para pasar las mejores vacaciones con mis amigas a Gesell. Pasaron como suspiro los diez días pero un suspiro alegre, cálido y muy divertido. No hubo momento que quisiera volver (salvo las noches cuando extrañaba a mi querido Jack) Me hice amigos/conocidos de muchos lugares Córdoba, San Juan, Santa Fe y algunos lugares de Buenos Aires. Si tuviera que describir estas vacaciones sería: GENIAL.

Volver de la costa (luego de pasar diez noches seguidas a puros boliches, de las tardes en la playa, de salir al boliche directo a desayunar en la playa, de hacer cualquier cosa en cualquier momento) a Capital es puro bajón, sobre todo cuando llegas una noche con sensación térmica de 30 grados, nada agradable.

Había dicho “no voy a hacer nada una semana, me voy a dedicarme a estar viendo películas, series, escribir, leer” Creo que ni bien dije eso me empecé a sentir mal, luego peor… hasta que amanecí un martes con fiebre. El doctor me dijo que era un cuadro gripal y tendría máximo cinco días en cama. Mis planes de ir al cumpleaños de una amiga, de hacer lo que me había prometido se fueron al pique. No me resigno fácilmente cuando quiero algo así que al tercer día me sentía un poco mejor, me puse mi mejor ropa y ¡Hola nuevamente noche porteña! ¿Mis papas que dijeron? No vengas mañana con un viernes trece.

Ahora vamos al punto que más me interesa por decirlo de cierta forma. No sé por donde empezar, puede ser que algunas personas se lo tomen a mal, otras sepan comprender y quizás muy pocas no le viene ni le va.

Mi nombre no es Violeta. Es el nombre que inventé para llamarme en este blog, igual no estaba muy lejos de ser verdaderamente mi nombre porque mis padres me iban a llamar así pero decidieron por otro. ¿Cuál? Julieta.

Todo tiene una explicación y aquí va: Resulta que hace dos años atrás tenía un blog (al cual no daré el nombre) y si bien no era público tampoco era privado. Escribía como en este blog sobre mi vida pero más que nada sobre muchos delirios míos. Cierto día una conocida se enteró del blog mediante un link que había dejado una amiga en un mensaje de Facebook (si medio idiota de mi parte no haber borrado el link y punto) pero no me molestó, tampoco que se lo haya pasado a otras dos chicas más porque mi blog antiguo no tenía nada importante o delicado. No sé en qué momento la mitad de las personas que conocían se enteraron de mi blog y empezaron a leer, charlar, opinar y criticar. Las críticas me resbalan, por el simple hecho que desde chica vengo recibiendo criticas de mi familia así que la de una persona que no viene ni me va menos me va a interesar. Pero sí la de mis amigas, no me gustaba que nos juntáramos y salieran largas charlas sobre lo que escribía, me sentía cohibida. Más que soy un tanto tímida, porque no me gusta hablar de mis cosas personales. Una noche en la que estaba inquieta y daba vueltas en la cama decidí eliminarlo era lo. Fuero lo mejor para mí, ya no me sentía como en la mira y luego de un tiempo las vocecitas dando vueltas en mi cabeza desaparecieron.

Ahora quiero aclarar que TODO lo que conté hasta este momento de mi vida es real, nada de novelitas. Sólo mi nombre fue lo único que cambie así que espero que sepan entender el por qué algunas personas pedían que ponga fotos de Bariloche en su momento y no las puse por este motivo, tampoco el mail verdadero. Cuidé mucho al principio que nadie de mis conocidos se entere de esto, no quería que volviera a pasar lo mismo. Además me siento más cómoda escribiendo así, con un nombre diferente.

Me da lo mismo que me llamen Violeta o Julieta, no me molesta pero necesitaba liberar esto que tenía hace tiempo, más que nada por sinceridad.

Ahora sí mucho mejor (y más aliviada por qué no?) y bueno esto es todo hasta el momento… espero que me sigan contando sus novedades y cómo los está tratando el verano!

Hasta la próxima gente!

sábado, 18 de diciembre de 2010

De todo un poco II

Veamos algunos sucesos que ocurrieron durante estos días:

¡Terminé de rendir! por lo tanto vacaciones, damas y caballeros! Si bien aprobé Legislación y menos mal porque por tres días dormí entre tres o cuatro horas con mucha suerte; no aprobé Cívica así que a marzo (y me quiero matar). Pero listo, se acabó en febrero-marzo me prepararé con o sin ganas porque la tengo que aprobar sea como sea.

Épocas de fiestas. Con esa frase ya uno puede asociar una cadena de hechos innumerables. Por empezar, como siempre, Navidad se festejará en mi casa con algunos familiares, la típica familia que se junta y son en su mayoría todos felices pero en el año hay cada situación el típico round entre mi mamá versus mi abuela paterna, muy gracioso.
Hoy (cómo mi mamá es toda una responsable y organizada, no como la hija) decidió ir a comprar todos los regalos para cada uno de las personas, claro excepto a mí que es surprise.

Ahora que tengo tiempo libre decidí hacer algunos cambios en mi cuarto. Para empezar renovar y agregar fotos con mis amigas en la plancha de corcho, me gusta tener presente a las personas que más quiero. Después pintar varios cuadros y colgarlos por diferentes partes del cuarto (me agarró la faceta artística) y por último hacer algunas manualidades que tengo pendiente.

Supongo que la próxima entrada haré un balance general sobre lo que fue este año (anticipadamente digo: increíble)



Hasta pronto!

domingo, 26 de septiembre de 2010

Revolviendo el pasado

Ayer después de mucho tiempo ordené mi hermoso y limpio cuarto. Cabe decir que no fue voluntariamente, no señores. Mi querida madre se hartó (por llamarlo de alguna manera a los gritos que pego a la mañana bien temprano) de que no haga absolutamente nada y tenga las carteras de un lado al otro, del desfile de zapatos, zapatillas, sandalias, de las pulseras, anillos, aritos vagando por todo el cuarto, del puff convertido en una montaña de ropa y de tantas cosas más pero yo me entiendo en mi desorden (salvo algunas veces). Así que salí a caminar con Jack y a la vuelta puse mi mejor entusiasmo para poner fin a la catástrofe que estaba habitando en mi cuarto.
En esta limpieza decidí tirar todas revistas, fascículos escolares y todas las hojas del colegio secundario (salvo las de este año y algunas más) porque me cansé de tener tantas cosas que ni yo misma sé qué tengo. Entre tanto revolver y revolver hojas y papeles, a tal punto de estar rodeada y entrar en un estado de histeria encontré ciertos papelitos del olvido. ¿Alguna vez les pasó agarrar algo y acordarse del momento de ese objeto? A mí me pasó eso. Encontré una carta y me acordé del momento cuando mi mejor amiga Meli me la dio. Encontré dos fotos con mi prima de chiquitas haciéndonos las estrellas y me acordé del momento exacto en que hacíamos esas poses de nenas de ocho años. Encontré boletos del colectivo que viajaba Lucas con frases que decíamos y me acordé del momento en qué habíamos dicho tal frase día tras día. Encontré papeles sueltos escritos por mí y me acordé en qué momento y situación pasaba, nada fáciles. Encontré dibujos de hace más 10 años todos guardados en una carpeta con polvo y me acordé de cuando los hice sentada en el comedor de mi antigua casa. Encontré en el rincón de mi cuarto una Viole bien guardada y llena de polvo que había dejado.
Por varias horas volví un poco al pasado y me acordé de muchos momentos. Sé que no queda mucho de aquella persona en mí y si bien pienso que superé algunas situaciones y todo está bien, la realidad es que no, algunas cosas por más tiempo que pase queda alguna marca. ¿Qué objeto les hace volver al pasado?

sábado, 26 de junio de 2010

(in)segura

Cuando no aparezco por días por este lugar es porque no tengo nada que escribir o comentar. Y cuando aparece algo, lo digo y listo. Sigo sin saber qué decir, entonces digo algo sobre mí.


Soy insegura.
No viene desde siempre, viene desde hace tiempo. Me dije, mucho tiempo, que era culpa de las personas que me rodeaban porque a través de la opinión de ellas yo podía estar un poco más confiada en mí misma o viceversa. Hace días me dí cuenta de la inseguridad es provocada por mi (o una parte de mí). Soy insegura de la mayoría de mis cosas, de lo que quiero o no, de cada paso que doy y es todo esto deriva por otro motivo no menor: miedo. Miedo a perder, miedo a fracasar, miedo a caer, miedo a avanzar. Pero el miedo no viene de un momento a otro, viene por algún motivo (en mi opinión) yo tuve un motivo hace años atrás y a partir de ese momento me hizo crear inseguridad. Bastaba pensar un poco en la parte negativa si avanzaba y entonces era el momento de retroceder y quedarme ahí, sin movimiento alguno. Admito que culpe a las personas porque fue la mejor solución, antes que darme cuenta que yo provocaba todas mis inseguridades porque al fin y al cabo ¿Quién era la que daba el paso final? Yo. ¿Quién era la que tenía la última palabra? Yo. ¿Quién decidía su destino? Yo.
No es fácil sacar la inseguridad de un momento a otro. Pero lo estoy intentado. Estoy intentando jugarme por lo quiero y deseo sin que una voz pequeña en mi interior me grite "retrocedé". Mucho tiempo la escuché, ahora es tiempo de escuchar lo que quiero para mí.

sábado, 5 de junio de 2010

Hola extraño

No sé si el cambio climático, la rutina, la época de invierno, el estado de zombie que tengo cuando voy al colegio en el bondi, el colegio, mis amigas, mi familia las salidas constantes sea de día o de noche, los sueños, los últimos pensamientos borrosos antes de irme a dormir, en fin mis cosas; no sé si alguno de estos factores interviene pero siento que algo me falta y lo peor es no saber qué. Esto no significa que me persiga todo el día y me haga la cabeza preguntándome a cada rato, no. Sigo mi vida normalmente pero son esos momentos fugaces (que sucede en cualquier momento) en dónde siento que algo en mí falta, que no estoy completa, cómo si de aquello dependiera para ser completamente feliz. Ojo no creo que todo en la vida sea pura felicidad pero creo que siempre hay algo imprescindible que te haga feliz una persona, una objeto o un hobbie. Y es horrible que aquello desconocido para mi sea importante en mi vida, a veces me pregunto ¿Qué es? ¿Quién es? ¿Dónde está? ¿Lo conseguiré? ¿Podré seguir sin eso? ¿Será un capricho, inconsciente, de mi mente? ¿Será que estoy empecina a buscar algo que no existe? Me imagino con el correr de los días me olvidaré como si se tratara de capricho pero... ¿Si no lo olvido? ¿Si seguirá estando ahí intacto sin mover un solo pensamiento de mi cabeza? Quiero creer que se trata de un estado del momento, aunque una parte de mi se niegue a creerlo.

sábado, 29 de mayo de 2010

Tarde pero seguro: feliz cumpleaños patria querida.

Para mí la historia no solo se basa en los próceres más importantes, en las guerras más extensas con más países involucrados, en acuerdos que fueron cuestionado a lo largo de los años, en épocas gloriosas o no tanto, en figuras destacadas por diferentes motivos, etc. Para mí la historia es más que todo lo anterior. Son los hombres y mujeres que estuvieron en ese momento, aquel hombre que dio la vida por su patria y nunca fue reconocido, aquella mujer que desde algún lugar trataba de ayudar a su país, aquellas voces que querían ser escuchadas y tantas veces fueron ignoradas. Cada uno es parte de la historia, desde que nacemos o antes, desde nuestros antepasados. Todo lo que nos constituye es historia.
Y con el tema del bicentenario me di cuenta de que hay montón de cosas curiosas que nunca me pusé a ver leer (o ver) como las cartas de María Guadalupe Cuenca a Mariano Moreno, hay una parte que me encantó: "Se me aumentan mis males al verme sin vos y de pensar morirme sin verte y sin tu amable compañía; todo me entristece, las bromas de Micaela me enternecen porque tengo el corazón más para llorar que para reír, y así mi querido Moreno, si no te perjudicas procura venirte lo más pronto que puedas o si no hacerme llevar porque sin vos no puedo vivir."

viernes, 19 de febrero de 2010

¿A dónde vas? No sé (II)

Cómo expliqué en la entrada anterior tuve una charla con mi papá. Antes había mucha confianza con él, sabía que podía ser el único ser humano que no me fallara (además era la típica hija malcriada, mimosa y celosa de su papá) pero con el tiempo, el sentimiento se fue volviendo distante. Pasó de trabajar media jornada a una jornada completa, venía a las siete u ocho de la tarde/noche y luego empezaron a ver discusiones por distintos factores; cuando sos chica nunca vez, realmente, qué hay detrás de ese adulto, tiempo más tarde sí.
Estábamos los dos solos sentados en la mesa del comedor haciendo unas cuentas, a pedido de él. Yo ya había salido a caminar. Pero mientras hacía las cuentas o anotaba algo que me decía mi papá, la cabeza seguía procesando mis pensamientos y actitudes de hace horas y al final del hilo más que un pensamiento fue una pronunciación... papá tengo ganas de irme lejos.
Mi papá me miró, dejó de hacer lo que estaba haciendo y me miró seriamente (jamás establecemos charlas serias)


Papá: ¿A dónde te querés ir, Violeta?

Yo: No sé, lejos (no lo miraba a los ojos, no quería saber qué se le pasaba por la mente, si era peor tener una hija rebelde o una un tanto chiflada)

Papá: Bueno... una semana a Santa Fe con tu...

Yo: No! Cuando me refiero a irme lejos es a algún lugar que no conozco, no irme dónde está toda la familia y es lo mismo que nada. ¿Nunca te pasó querer irte de tu propio hogar? (carta a mi favor, aclaración: mi papá tiene una de esas historias que pasan en las películas, el hombre del 'pueblo' que va a ciudad, pasan miles de situaciones, aparecen/desaparecen personas en su vida y entre tantas cosas un día decide irse de su casa) Mira no es que no los quiera o los odie a vos y a mamá, sé que tenemos problemas pero a veces (casi siempre) pienso que capaz soy yo la causante de todo, qué algo anda mal en mi. Yo necesito este viaje.

Papá: Y... ¿Entonces a dónde te irías?

Yo: Te repito no sé. Sería a dónde me lleve el viento o mejor dicho hasta dónde me alcance un pasaje a algún lugar que eliga en ese instante, puede ser como irme a San Juan, Entre Ríos, Santa Cruz, Tierra del fuego, cualquiera, todo depende de mis ahorros.

Papá: Con las cosas que pasan hoy en día, Viole. No sobrevivirás ni tres días sola en medio de la nada. ¿Vos ves los noticieros todas las cosas que ocurren? De grande si querés viaja pero ahora ocupate de tus estudios que tenés que rendir, terminá el secundario y después se verá.

Yo: Papá sé las cosas que ocurren hoy en día, sé que a fuera hay un montón de cosas, no me vengan con qué eran otros tiempos y que vos eras hombres y era muy diferente porque no. Además odio que me subestimes como si no supiera nada de la vida, aunque vos y mamá no lo crean soy bastante independiente. Sino mira en libro de la memoria qué era de mi vida entre los 12 y 17 años (segunda carta a mi favor: esos años, por más de que mis padres estuvieron algunas veces conmigo trabajan hasta tarde por ende pasaba todo el día sola, sin nadie, mis cosas me las tenía que encargar yo, nada de mamá porque estaba ocupada y papá lo mismo)

Papá: (Después de pasar varios segundos pensado) Bien, cuando te vayas de ésta casa podrás hacer lo que quieras, mientras tanto harás lo que tu mamá y yo digamos.

Yo: El problema que tengo ahora es ahora, no mañana (como siempre me decís) Necesito este cambio, necesito irme para pensar, reflexionar, ver que dudas tengo con todos, no solo con ustedes. Y no creas que me falta mucho para irme de casa. (tercera carta, la vencida: sabe que cuando algo serio pasa por mi cabeza no hay vuelta atrás)


Fin de la conversación.
Me la acuerdo como si fueran hace minutos atrás, será porque fue una de las primeras charlas en serio que tuve con mi papá, algo que me pasaba/pasa. Generalmente no soy de contar mis problemas y menos a mis papas que ya bastante con los de ellos mismos, pero esta vez salió porque mi voz pudo más que mi pensamiento. Sé que él se dio cuenta de que su pajarita está quiere y necesita volar.

miércoles, 17 de febrero de 2010

¿A dónde vas? No sé (I)

Eso fue lo que me preguntó ayer a la noche mi papá, después de una intensa pelea con mi mamá por las típicas cosas de siempre. Me costó varios minutos tomar la decisión de qué hacer, estaba mal, tenía un nudo en la garganta y no podía soportar estar encerrada en un momento como ese (más si mi mamá estaba en el cuarto de al lado feliz porque me puso su bendito castigo) Así que junté valor, agarré las llaves, un paquete de carilinas y el celular. Bajé hasta el baño a ver como era mi estado, lastimoso. Tenía los ojos rojos, el pelo hecho un desastre y mi cara en un estado deplorable parecía que no hubiera dormido en días. Aún así iba a salir, hasta que mi querido padre me toma en el patio preguntándome a dónde voy, mi simple respuesta: no se, a pensar.

Salí al exterior con ganas de olvidar el mal momento por lo menos un rato y caminar sin rumbo fijo. Tomé el lado izquierdo de mi barrio porque nunca voy por esos lugares, raras veces; caminé y caminé por lo menos 10 cuadras por la Av. I, creo que las personas que pasaban y me miraban pensaban que estaba media loquita o sino una vagabunda porque entre mi aspecto y mi estado no eran favorables. Siguiendo mi (no) recorrido doblé en una cuadra y me metí dos para adentro, digamos que entré a los suburbios, al principio caminaba tranquila pero luego en la segunda cuadra al estar oscuro no se veía casi nada, me empecé a asustar cuando vi dos chicos de mi edad o un poco mayor que no tenían ninguna pinta de ser 'buenos' y menos cuando dijieron: 'vení con nosotros' no había nadie en esa cuadra o si... un viejo vagabundo. Doblé en la esquina y caminé lo más rápido que pude y en la mitad miré hacia atrás si me seguían, por suerte no.
Nota mental: nunca más ir por esas partes y menos de noche.


Después qué se me acabaran las cuadras, porque había llegado a la esquina de mi casa, decidí dar una vuelta por la manzana y volver. Llegué a casa y creo que nadie notó mi ausencia, el único que estaba ahí en la puerta como esperándome era Charlie, mi gato.
Me hizo bien despejarme un poco, pensar en algunas cosas que andan dando vueltas y siguen porque a veces pienso que no tienen una solución o yo no las encuentro. Pero volver a casa era volver otra vez al centro de la tormenta. No soy una persona que afloja rápido con las discusiones, menos con las de mi mamá. Luego de un rato tuve una charla con mi papá, fue extraño, le dije algo que no le había dicho nunca o por lo menos no tan así en serio, se ve que le tomé por sorpresa.

domingo, 14 de febrero de 2010

Día de los (no) enamorados

Pensé que la iba a pasar mal, un poco angustiada, o melancólica y no resultó nada de eso. Para mi San Valentín es puro comercio en dónde sí o sí le tenes que comprar algo a tu novio/a o con la persona que salgas y tener que estar todo el día juntos. Cuando la verdad si lo/a queres se lo podés demostrar los 365 días del año y no obligatoriamente esta fecha. Pasa algo parecido con Navidad en el temita de los regalos, reunión y caritas felices.
No me sorprende estar sola o sin que me guste nadie (hace mucho tiempo que no me gusta nadie en serio) Así que la llegada de esta fecha me tiene sin cuidado. No voy a pasar todo el día en la cama deprimida (como algunas personas) o como una masoquista mirando peliculas de amor para decirme ¿por qué yo no puedo ser esa chica de la pelicula? Todo lo contrario.
Salgo con una amiga, que hace mucho no la veo, a merendar y después a ver una pelicula (no de amor) De paso nos ponemos al día con las noticias de nuestras vidas. Me acuerdo que ésta misma fecha, el año pasado, salí a bailar con mis amigas, se repite la historia cada año, hacer algo diferente sin notar la comercialización adelante de tus ojos.


Por cierto ayer fui a una especie de pub/boliche por el cumpleaños de una conocida, estuvo bueno. Salí del lugar un poco antes de las seis de la mañana, pensaba tomarme un taxi pero en la esquina tenía la parada del colectivo que me dejaba a una cuadra de casa, opté por la segunda opción. Segundos antes de que baje se largó a llover con todo, tuve que caminar esa cuadra por el costado pero era inutal la lluvia me mojaba y para rematarla estaba desabrigada. Cuestion que entre el resfrió leve que tuve en la semana, hablar/gritar fuerte en el boliche y la lluvia me fusiló la garganta, ahora estoy afónica, literalmente.

jueves, 11 de febrero de 2010

Cinco casas y miles de recuerdos

Cuando escucho a una persona decir 'Toda mi vida viví en la misma casa o en el mismo barrio' me pregunto que se sentirá porque mi caso es todo lo contrario. En los dieciocho años de vida que voy me mudé cinco veces. Aparentemente a mis padres nunca le gustó la idea de quedarse en un sólo lugar aunque ahora piensan lo contrario, igual no me arrepiento de (casi) nada porque en cada una guardé más de un recuerdo, una lágrima y muchas risas.

Cuando nací vivíamos con mis padres en un departamento de dos ambientes en plena Av. Corrientes a metros del Obelisco y no recuerdo nada de ese lugar porque fueron mis primeros años de vida. Lo único que me quedaron fueron fotos. Era uno de esos edificios muy antiguos (lo pongo en pasado porque lo derrumbaron) con aquellos ascensores de antes, lo más lindo era la arquitectura todo bien detallado sobretodo los bordes. Será por eso que mis padres decidieron cambiar Microcentro por Palermo Viejo.

La segunda casa era mucho más grande tendría como siete habitaciones más los dos baños, la cocina grande, una terraza y un patio, pero no estaríamos solos, sino con mis tíos y mi prima. La convivencia fue por momentos buena y por otros malas, hubo mucho conflicto entre mi tía y mi mamá a causa de las interminables peleas entre mi prima y yo, eramos chiquitas y siempre una quería lo que tenía la otra y así sucesivamente, ustedes me entienden nenas de 4 años. Quedan fotos de esa época en donde se pueden ver cumpleaños con muchos chiquitos, guerra de tortas (sí un día todos mis parientes hicieron guerra de torta) y otros recuerdos más. Pero para mi papas fue tiempo de cambiar de lugar, otra vez. Ahora Palermo viejo, aquel barrio sin tanta importancia en ese tiempo, lo íbamos a dejar atrás para instarnos al querido barrio Caballito.

Acá pasé toda mi infancia y se podría decir una gran parte de mi adolescencia. Dejé más de una anécdota en cada esquina, cada vez que paso por colectivo me acuerdo de algo por más mínimo que sea y me invade una pequeña melancolía. La casa que me esperaba (ahora que recuerdo la primera vez que entré no llegaba al portero que se encontraba al final de las escaleras y le decía a mi mamá como podía haber un teléfono ahí y me dice 'no Juli, es un portero desde acá le abrís a la otra persona') No les pienso explicar la casa porque es complicada, extraña, creo que ni ustedes mismos podrían describirla en tan pocos renglones además los aburriría. Sólo les digo que tenía cuatro cuartos, dos terrazas, un comedor amplio una cocina chiquita pero bien acojedora y muchísimas escaleras, siempre que venía alguien terminaba muerto, era el dilema de todos los invitados. En esa casa quedaron fiestas interminables, piyamadas con amigas, cumpleaños. ect, ese fue el único lugar dónde dije: es mi hogar. Hubo más felicidad que tristeza. ¿Les dije que mis padres son cambiantes? Un día, después de más de diez años me sentaron en la mesa y me dijeron: Julieta, nos mudanos. Les dije que no podíamos, que tenía todo cerca, esa noche no cené y lloré hasta quedarme dormida, no les hablaba y a ellos mucho no les importaba porque la desición estaba tomada. La última noche fue la segunda peor de toda mi vida (la primera es otro tema) tenía ganas de romper todo y no podía más de la impotencia, fue entonces cuando agarré un marcador indeleble y empecé a escribir todas paredes hasta que fuera de día. La reacción de mi mamá sabrán como fue...

No nos mudamos lejos, es más fue a diez cuadras de casa pero odiaba tener que mudarme de un lugar tan lindo y grande como ese para ir a un departamento de tres ambientes y sentirme presa. Con el tiempo descubrí sus ventajas, al ser chiquito no tenía tantas cosas que hacer o tenía todo al alcance, no la voy a hacer tan larga (aunque de por sí la estoy haciendo) Quedaron cosas, siempre quedan pero en mi caso a mí me quedaron cosas fuertes... (otro tema) Después de tres años y medio mi mamá me viene con la misma noticia: nos mudamos. La odié a ella y mi papá como nunca. El tema no era mudarme de casa porque si quedaba cerca bueno era pasable, el tema era mudarme en la otra punta de capital federal, dónde no conocía nada, ni siquiera sabía qué colectivo me dejaba pero otra alternativa no había, así que a empacar otra vez.

Acá me ven, sigo viva después de los intentos fallidos de decirles que no me pensaba mudar con ellos. Lo único que puedo rescatar de esta casa es que es grande. Otra vez mudarme de lo chiquito a lo grande, obvio que tiene sus ventajas y desventajas. La primera noche ninguno de los tres durmió, sentíamos ruidos, mejor dicho pasos, mi papá cada dos por tres se fijaba en la terraza pero nada, así por varios días más hasta que un vecino nos dijo que era del hotel que pegaba justo con la parte de atrás de casa, chau miedo. No fue fácil todo esto, nada fue fácil durante los primeros meses pero me tenía que acostumbrar otra no quedaba y bueno tan mal no me fue, saqué mis ventajas vivo cerca de Microcentro que es dónde más voy a merendar o sino a leer por algún bar. ¿Vieron a dónde me lleva las vueltas de la vida? o mejor dicho las vueltas de mis papas, otra vez en el mismo lugar cuando nací.

No voy a obligar a nadie que termine de leer todo esto pero se me vino a la cabeza porque un día como hoy me mudaba en alguna de esas casas que me vieron crecer, llorar, reír y hasta madurar.