Cómo expliqué en la
entrada anterior tuve una charla con mi papá. Antes había mucha confianza con él, sabía que podía ser el único ser humano que no me fallara (además era la típica hija
malcriada,
mimosa y celosa de su papá) pero con el tiempo, el sentimiento se fue volviendo distante. Pasó de trabajar media jornada a una jornada completa, venía a las siete u ocho de la tarde/noche y luego empezaron a ver discusiones por distintos factores; cuando sos chica nunca vez, realmente, qué hay detrás de ese adulto, tiempo más tarde sí.
Estábamos los dos solos sentados en la mesa del comedor haciendo unas cuentas, a pedido de él. Yo ya había salido a caminar. Pero mientras hacía las cuentas o anotaba algo que me decía mi papá, la cabeza seguía procesando mis pensamientos y actitudes de hace horas y al final del hilo más que un pensamiento fue una pronunciación...
papá tengo ganas de irme lejos.
Mi papá me miró, dejó de hacer lo que estaba haciendo y me miró seriamente (jamás establecemos charlas serias)
Papá: ¿A dónde te querés ir, Violeta?
Yo: No sé, lejos
(no lo miraba a los ojos, no quería saber qué se le pasaba por la mente, si era peor tener una hija rebelde o una un tanto chiflada)
Papá: Bueno... una semana a Santa Fe con tu...
Yo: No! Cuando me refiero a irme lejos es a algún lugar que no conozco, no irme dónde está toda la familia y es lo mismo que nada. ¿Nunca te pasó querer irte de tu propio hogar?
(carta a mi favor, aclaración: mi papá tiene una de esas historias que pasan en las películas, el hombre del 'pueblo' que va a ciudad, pasan miles de situaciones, aparecen/desaparecen personas en su vida y entre tantas cosas un día decide irse de su casa) Mira no es que no los quiera o los odie a vos y a mamá, sé que tenemos problemas pero a veces (casi siempre) pienso que capaz soy yo la causante de todo, qué algo anda mal en mi. Yo
necesito este viaje.
Papá: Y... ¿Entonces a dónde te irías?
Yo: Te repito no sé. Sería a dónde me lleve el viento o mejor dicho hasta dónde me alcance un pasaje a algún lugar que eliga en ese instante, puede ser como irme a San Juan, Entre Ríos, Santa Cruz, Tierra del fuego, cualquiera, todo depende de mis ahorros.
Papá: Con las cosas que pasan hoy en día, Viole. No sobrevivirás ni tres días sola en medio de la nada. ¿Vos ves los noticieros todas las cosas que ocurren? De grande si querés viaja pero ahora ocupate de tus estudios que tenés que rendir, terminá el secundario y después se verá.
Yo: Papá sé las cosas que ocurren hoy en día, sé que a fuera hay un montón de cosas, no me vengan con qué eran otros tiempos y que vos eras hombres y era muy diferente porque no. Además odio que me subestimes como si no supiera nada de la vida, aunque vos y mamá no lo crean soy bastante independiente. Sino mira en libro de la memoria qué era de mi vida entre los 12 y 17 años
(segunda carta a mi favor: esos años, por más de que mis padres estuvieron algunas veces conmigo trabajan hasta tarde por ende pasaba todo el día sola, sin nadie, mis cosas me las tenía que encargar yo, nada de mamá porque estaba ocupada y papá lo mismo)Papá: (Después de pasar varios segundos pensado) Bien, cuando te vayas de ésta casa podrás hacer lo que quieras, mientras tanto harás lo que tu mamá y yo digamos.
Yo: El problema que tengo ahora es ahora, no mañana (como siempre me decís) Necesito este cambio, necesito irme para pensar, reflexionar, ver que dudas tengo con todos, no solo con ustedes. Y no creas que me falta mucho para irme de casa. (
tercera carta, la vencida: sabe que cuando algo serio pasa por mi cabeza no hay vuelta atrás)Fin de la conversación.
Me la acuerdo como si fueran hace minutos atrás, será porque fue una de las primeras charlas en serio que tuve con mi papá, algo que me pasaba/pasa. Generalmente no soy de contar mis problemas y menos a mis papas que ya bastante con los de ellos mismos, pero esta vez salió porque mi voz pudo más que mi pensamiento. Sé que él se dio cuenta de que su pajarita está quiere y necesita volar.